Durante los últimos cuatro años como rector, he aprendido que el verdadero valor de nuestra universidad radica en su comunidad: estudiantes, docentes, investigadores e investigadoras y personal técnico, de gestión y de administración y servicios. Gracias a vuestras ideas, preocupaciones y aspiraciones, hemos logrado construir una base sólida, pero queda mucho por hacer para avanzar hacia la universidad que todos queremos y necesitamos.
Este proyecto recoge las inquietudes e ilusiones que me habéis ido transmitiendo desde todos los colectivos de la UCLM desde finales de diciembre de 2020 hasta la fecha para seguir construyendo nuestra universidad. A esto se añade mi visión personal después de cuatro años como rector, aportando mi experiencia y conocimiento sobre las necesidades del sistema universitario español, y del nuestro, en particular. Esta colaboración ha sido muy importante, porque la UCLM somos las personas que la componemos y con el esfuerzo y trabajo de todo nuestro personal y estudiantes conseguiremos una universidad mejor, más solidaria, enraizada en nuestra tierra y parte fundamental de Castilla-La Mancha y de su tejido socioeconómico.
La propuesta que presento no es un plan cerrado ni inamovible. Es un punto de partida dinámico y flexible que permitirá a la UCLM evolucionar de acuerdo con las necesidades y la participación de toda su comunidad. Estos últimos años me han demostrado que la colaboración, el debate y la crítica constructiva son esenciales para crear una universidad que refleje nuestras aspiraciones colectivas. Esta propuesta continuará impulsando un proceso transparente, basado en una comunicación constante y abierta con toda la comunidad universitaria, para que cada uno de vosotros y vosotras se sienta parte activa de este proyecto.
Para elaborar cualquier proyecto de esta naturaleza, no podemos perder de vista el entorno que determina las situaciones a las que tendremos que hacer frente. Así, el contexto en el que se desarrolla la actividad de la universidad se ve afectado en numerosas ocasiones por aspectos de ámbito global ajenos a nuestro día a día pero que son determinantes en nuestro devenir. Actualmente, nuestro presente y futuro vienen condicionados por un pasado marcado por una pandemia mundial y por una guerra en Europa que definen el contexto sociopolítico en el que nos desenvolvemos. La primera, además de otras consecuencias en lo personal y lo social, supuso desde un punto de vista académico un enorme desafío para la UCLM que tuvo que adaptarse, en tiempo récord, a la docencia online, con un reto, mayor si cabe, en la organización y vuelta a la presencialidad. La segunda, una realidad todavía vigente, ha generado una enorme inflación con un aumento del coste de las materias primas y de la energía que han influido negativamente en el funcionamiento de las universidades.
Si a estos acontecimientos le sumamos el intenso proceso de modificación legislativa que está llevando a cabo últimamente el Gobierno de España, nos encontramos en un contexto que supone un enorme desafío para nuestra universidad en los próximos años, ya que una parte muy importante de este cambio normativo debe aún desplegarse a nivel estatal, y posteriormente, o de manera simultánea, a nivel autonómico.
Sin duda, la gran reforma normativa en la universidad viene de la mano de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), que entró en vigor en abril de 2023 y que incluye varios aspectos que se pueden considerar como positivos en diferentes áreas y que suponen un avance y mejora respecto a la ley anterior. El mayor logro de esta Ley es que incluye una propuesta de incremento en la financiación del sistema universitario. Esta financiación se fija en, al menos, el 1% del PIB para 2030. Por ello, muchos de los cambios que la LOSU incluye estarán condicionados por este aumento presupuestario. Además, se incorporan modificaciones importantes que influirán directamente en nuestra forma de funcionar, algunas de las cuales ya han entrado en vigor. Y como desarrollo reglamentario importante de la LOSU, cabe mencionar que el Gobierno está trabajando en el desarrollo del Estatuto del PDI que supondrá una modificación sustancial de las condiciones laborales de todo el profesorado. Tendremos que estar atentos y ver cómo termina este proceso, ya que ello influirá de manera sustancial en nuestras decisiones. Para acometer toda esta modificación legislativa en nuestra universidad será más necesario que nunca trabajar estrechamente con el Gobierno de Castilla-La Mancha y el de España, con lealtad mutua, tal y como hemos hecho durante estos cuatro años.
Otro aspecto reseñable es la transformación digital, que ya estábamos viviendo, y que se ha visto acelerada por la crisis social y económica. Esta transformación digital es una realidad que está provocando cambios sustanciales en la sociedad, en nuestra forma de vivir, de relacionarnos, así como en nuestros sistemas de trabajo y de producción.
La universidad no es ajena a esta realidad y es nuestra obligación adaptarnos a esta nueva situación. Debemos considerarlo como una oportunidad de cambio del modelo organizativo y de la forma de acometer nuestra misión universitaria. La UCLM debe seguir apostando por transformar la organización para un mejor funcionamiento, con más eficiencia, y un mayor valor añadido como factor de competitividad, con el objetivo fundamental de modernizar su funcionamiento y reducir las cargas burocráticas del personal docente e investigador, del personal técnico, de gestión y de administración y servicios, y del estudiantado.
En un contexto demográfico europeo marcado por una disminución de la natalidad y un envejecimiento de la población, nuestra región presenta, además, un porcentaje de población adulta sin estudios superiores (universitarios) por encima de la media de los países más avanzados en la Unión Europea y que debe obligatoriamente ir reduciéndose progresivamente. Tendremos más oportunidades cuanto más formada esté toda nuestra gente. Este eventual incremento de la población adulta con estudios universitarios en nuestra región, que debería pasar del 21% actual al 38% en 2050 (según la agenda España 2050), podría ser muy importante y de gran utilidad para abordar la crisis demográfica iniciada en 2008 y que empieza a sentirse ya en las universidades españolas.
En la situación actual, marcada por la reducción demográfica en Europa y la nueva normativa del gobierno español sobre estudiantes internacionales, es crucial que las instituciones académicas mantengan una oferta competitiva a nivel global.
No debemos pasar por alto la estrategia europea encaminada a la creación de las Universidades Europeas; alianzas transnacionales llamadas a convertirse en las Universidades del futuro, cuyo objetivo es hacer frente a los grandes retos sociales a los que nos enfrentamos aprovechando todo el potencial de nuestras capacidades colectivas. Al mismo tiempo, estas alianzas deben ser actores principales en la mejora de la calidad y la competitividad de la educación superior.
En julio de 2023, la alianza universitaria COLOURS (COLlaborative innOvative sUstainable Regional univerSities), de la que formamos parte, fue seleccionada para ser una de las 64 alianzas universitarias europeas que serán financiadas durante los próximos cuatro años por la Comisión Europea. Esta integración en una universidad europea nos permite vislumbrar un estimulante futuro para la UCLM, pero también una ingente tarea que requerirá el compromiso de toda la comunidad universitaria, entre otras cuestiones para conseguir un título europeo en la primera convocatoria que sea posible.
Como ya se ha referido, en Castilla-La Mancha el porcentaje de población adulta con estudios universitarios aún está por debajo de la media nacional y de la Unión Europea, y esto es un desafío que debemos afrontar con decisión. La formación a lo largo de la vida es fundamental para aumentar la productividad, mejorar las oportunidades de empleo y elevar los salarios de nuestra población.
Además, la formación a lo largo de la vida es fundamental para aumentar la productividad, mejorar las oportunidades de empleo y elevar los salarios de nuestra población. Aquí se abre otro de los retos que tendremos que afrontar en un futuro tan inmediato que debería ser nuestro presente más próximo. Tendremos que poner mucho énfasis en el impulso de la formación a lo largo de toda la vida para personas en situación de desempleo, pero especialmente para personas en activo con formación universitaria que deseen y necesiten una recualificación profesional. La evidencia muestra que la participación de la población adulta en procesos de recualificación está fuertemente ligada a una mayor productividad (entre un 5% y un 30%), mayores oportunidades de empleo, y mejores salarios. Por eso se ha convertido en un objetivo compartido por los países más desarrollados del mundo. Sin embargo, la falta de oportunidades para hacerlo y el hecho de que buena parte de los fondos que las administraciones y las empresas reservan a este fin no sean utilizados, conducen a que solo 3,7 de cada 10 personas adultas en España participen en programas de formación o recualificación reglados o no reglados cada año. Esto nos sitúa casi en la media de la Unión Europea, pero muy por debajo del grupo de países más avanzados de la Unión.
Por ello, debemos asumir el reto de potenciar la contribución de nuestra universidad a la formación y recualificación de la fuerza trabajadora en Castilla-La Mancha. Tenemos un sistema universitario avanzado, que destaca por su accesibilidad formativa, y que se distribuye de manera homogénea a lo largo y ancho de todo nuestro territorio. Aprovechémoslo para potenciar esa recualificación profesional flexible, con la vista puesta en microcredenciales, microgrados, micromásteres, formación permanente o títulos conjuntos con otras instituciones y empresas. Si hacemos las cosas bien, en 2050, en nuestros campus debería haber tantos estudiantes por encima de los 25 años como por debajo. Nosotros, la UCLM, no podemos dejar pasar esta oportunidad por el compromiso que tenemos con esta tierra.
Con estos elementos clave y de contorno, hemos elaborado esta propuesta electoral para hacer frente a los desafíos de nuestra universidad en su próximo futuro. Todo ello, teniendo siempre muy presente que el estudiantado es el núcleo fundamental sobre el que gira la UCLM. Cualquier proyecto debe incluir acciones estratégicas claras que, por un lado, aseguren la impartición de una formación de calidad que facilite a los y las estudiantes el camino hacia el mundo laboral y por otro, generen una formación en valores, responsabilidad y espíritu crítico, ya que son el futuro del desarrollo social y económico de nuestra sociedad. El gran reto es conseguir que sean universitarios y universitarias, que vivan y experimenten la vida en la UCLM, y no solo que estén en la universidad. Nos hemos convertido durante estos últimos años en una de las tres universidades de referencia en inserción laboral de nuestros titulados, pero debemos seguir trabajando en ello.
Además, la apuesta se dirigirá a mejorar la empleabilidad y el emprendimiento, así como a fomentar la participación del estudiantado para responder de la mejor forma posible a sus necesidades de formación y a sus inquietudes.
El primer Plan de Participación estudiantil ha supuesto un hito que debe continuar con un segundo plan, si cabe más participativo que el actual y autogestionado por el propio colectivo estudiantil. Además, debemos esforzarnos por garantizar una formación de calidad, con una docencia innovadora y disruptiva, sin perder de vista el desarrollo de sus competencias en diferentes áreas. La implantación de nuevas titulaciones, sobre todo aprovechando la reciente posibilidad de ofertar titulaciones duales, junto con un análisis sosegado y realista de nuestras posibilidades docentes y de las demandas de nuestro estudiantado para la implantación de titulaciones de máster, deben guiar el futuro en este ámbito, sin perder de vista la apuesta clara por la formación a lo largo de la vida como he mencionado anteriormente.
Resulta fundamental que la UCLM se posicione como un líder en la innovación educativa, adoptando metodologías de enseñanza que fomenten el pensamiento crítico y la creatividad. La implementación de nuevas tecnologías y la creación de espacios de aprendizaje colaborativo son pasos necesarios para preparar al estudiantado para un mundo laboral en constante evolución.
Una nueva visión de los espacios y el uso de las nuevas tecnologías son fundamentales para conseguir estos objetivos. Por eso, la creación de nuevos espacios abiertos, como el Ágora en el campus de Cuenca, o las aulas abiertas en Ciudad Real y Talavera, o los espacios en las Bibliotecas y la creación de laboratorios de realidad virtual, deben consolidarse y servir como revulsivo para construir una universidad moderna al servicio del estudiantado.
Por último, quiero destacar que la universidad debe ser ejemplo y referente en cuestiones clave para la sociedad del mañana, como la igualdad de género, el respeto a la diversidad, el respeto al medio ambiente o la sostenibilidad, directrices perfectamente recogidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. No solo es nuestro deber formar profesionales, sino también una ciudadanía comprometida y consciente de su entorno. Nuestra propia actividad y el diseño de nuestra proyección universitaria estarán guiados por estos objetivos.
Es esencial que cualquier proyecto incluya acciones estratégicas que aseguren una formación de calidad y generen un compromiso con los valores y la responsabilidad social. El gran reto es lograr que nuestros y nuestras estudiantes no solo sean universitarios, sino que vivan y experimenten plenamente la vida en la UCLM.
Con estas bases y en este marco de referencia es donde debe desenvolverse la UCLM en los próximos años, y que nos obliga a plantear una estrategia bien definida a corto, medio y largo plazo para superar los desafíos descritos, asumiendo, por un lado, el rol de institución tractora que la sociedad nos asigna; y preservando, por otro, la esencia, las misiones y la visión inherentes a la institución universitaria tradicional.
Así, si cuento con vuestra confianza y tomando como base el programa electoral, procederemos a la elaboración del Plan Estratégico #UCLM2030. Para ello, se realizará un amplio proceso participativo que facilite la reflexión de toda la comunidad universitaria sobre los principales retos a los que nos enfrentaremos en los próximos tiempos.
Finalmente, debemos recordar que el éxito de esta propuesta depende de la colaboración activa de toda la comunidad universitaria. La propuesta #UCLM2030 es un plan integral y ambicioso que responde a los desafíos actuales y se proyecta hacia el futuro.
El desarrollo de nuestras misiones de docencia, investigación y transferencia de conocimiento son pilares fundamentales para el desarrollo regional y la prosperidad de nuestra sociedad. Tenemos la vocación y el compromiso de ser un motor de innovación que potencie la creación de soluciones a los desafíos locales y globales. A través de la investigación, la transferencia de conocimiento y la colaboración activa con empresas, instituciones y el gobierno regional, impulsaremos el avance tecnológico y económico de nuestra región, generando un impacto directo en la mejora de la calidad de vida y en la competitividad del nuestro tejido productivo.
Con vuestra colaboración y compromiso continuaremos construyendo una universidad que no solo responda a las necesidades del presente, sino que esté preparada para liderar el desarrollo de nuestra región y formar a la ciudadanía que impulsará el cambio en los próximos años. Juntos, podemos convertir a la UCLM y a Castilla-La Mancha, en un referente de innovación, inclusión y sostenibilidad. La UCLM tiene la oportunidad de ser un motor de cambio y desarrollo en la región, y es nuestra responsabilidad aprovecharla al máximo.