MI MOTIVACIÓN

Mi padre nació en 1935 en un maravilloso pueblo de la provincia de Cuenca, Castillo de Garcimuñoz. Mi abuelo, que tenía una pequeña taberna y había aprendido a escribir, leer y hacer cuentas durante el servicio militar, decidió que mi padre, su primogénito, debía ir a estudiar a la universidad. Mi padre estudió y se licenció en Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid. El abuelo, con los conocimientos elementales mencionados, siempre entendió que la formación universitaria y la educación constituían la base de la mejora social de las familias, y el mejor instrumento para luchar contra la discriminación y la ignorancia. Por eso no vaciló en sacrificar los ahorros familiares para dar estudios universitarios a mi padre, con la esperanza de que años después este contribuyera a sacar adelante a toda la familia. Desde su sencilla e intuitiva inteligencia, mi abuelo fue capaz de asumir que invertir en conocimiento era la mejor forma de invertir en el destino de la familia. Estoy convencido de que tomó la decisión correcta. Desde joven, estas experiencias me enseñaron el verdadero valor de la universidad pública como motor social.

La decisión de volver a presentar mi candidatura a rector de nuestra universidad, con la experiencia de este mandato, y habiendo vivido una época muy intensa y complicada, ha sido, si cabe, mucho más reflexionada que hace cuatro años. Reconozco que esta legislatura no ha sido fácil y no considero esta confesión como un signo de debilidad, sino como una muestra de madurez y responsabilidad. Enfrentar desafíos significativos y admitir las dificultades que hemos atravesado, refleja un compromiso genuino con la transparencia y el bienestar de la comunidad universitaria. Aceptar la realidad de nuestra situación nos ha permitido aprender y crecer, preparándonos mejor para el futuro. La fortaleza radica en la capacidad de reconocer nuestras limitaciones y trabajar juntos hacia soluciones efectivas. El contexto que hemos vivido ha tenido una especial transcendencia en el día a día de la Universidad de Castilla-La Mancha, y nos ha sometido a todos y todas, y a mí en particular, a muchas tensiones que he intentado resolver con trabajo, dedicación, diálogo y compromiso. Estoy convencido que habré tenido momentos de acierto, y también, de los otros, pero lo que sí os puedo asegurar es que siempre he intentado hacerlo lo mejor posible, poniendo todo mi empeño y conocimiento para conseguir lo más positivo, con una perspectiva global, para nuestra institución y las personas que la integran.

No obstante, lo que hemos hecho hasta ahora indica que el camino es el correcto, y poco a poco vamos generando un sentimiento de pertenencia y de adhesión. Proyectos como UCLM Rural, que vio la luz en la primavera de 2021, o el voluntariado generoso por parte de nuestro estudiantado, pueden ser buenos ejemplos de ello. Así, gracias al trabajo y esfuerzo de toda la comunidad de la Universidad de Castilla-La Mancha, hemos conseguido emprender un proyecto universitario de futuro con una intensidad y proyección muy importantes. Vivimos momentos de cambio, en los que el relevo generacional se está haciendo realidad, las inversiones en infraestructuras empiezan a materializarse, los nuevos sistemas de gestión se están aplicando, y una nueva generación de profesionales se hará cargo del futuro de la investigación, la docencia, la transferencia de conocimiento y la gestión de las universidades, entre ellas también de la nuestra. Ahora es el momento de construir definitivamente el futuro de la Universidad de Castilla-La Mancha arraigado en estos valores, de consolidar todo aquello que hemos sido capaces de encauzar colectivamente y de seguir mostrando la importancia de nuestra institución como elemento vertebrador de la comunidad autónoma.

Así, son muchos los retos y desafíos que nuestra universidad tiene por delante en una sociedad con problemas nuevos y, seguramente, algunos desconocidos, pero nuestros cuarenta años de historia son un extraordinario punto de partida y un estímulo para redoblar nuestros esfuerzos y nuestro compromiso de servicio para construir el futuro que todos y todas ansiamos para Castilla-La Mancha.

Estos nuevos retos que deberemos abordar han supuesto para mí una motivación muy especial y atractiva de cara a la toma de decisión para volver a postularme como candidato a la reelección a rector de esta universidad. Además, en estos momentos críticos, donde la amenaza del sistema privado se proyecta sobre nuestras universidades públicas, mi compromiso con el sistema público es aún mayor y este ha sido el segundo motivo por el que he tomado la decisión de presentarme a la reelección. Mi compromiso es firme: defender el sistema público que ha sido un verdadero ascensor social para tantos estudiantes. En este sentido, mi apuesta por los estudiantes de la región es incontestable. La educación pública no solo es un derecho, sino una herramienta esencial para el progreso social de nuestra ciudadanía. Este legado, que heredé de mi abuelo, me inspira a luchar por un futuro donde cada joven tenga la oportunidad de alcanzar sus sueños, sin importar su origen.

Es nuestra responsabilidad garantizar que nuestra universidad siga siendo un faro de esperanza y un motor de cambio para la sociedad. Cada estudiante merece la oportunidad de crecer y prosperar en un entorno que valore su potencial y fomente su desarrollo. Juntos, podemos construir un futuro más justo y equitativo, donde la educación pública brinde las mismas oportunidades a todos y todas.

Otro de los motivos que me impulsa con mayor fuerza es el papel esencial que debe desempeñar la universidad en la construcción de la sociedad del mañana. Desde nuestra región hasta el ámbito europeo, las universidades deben ser el pilar sobre el que edificar un futuro donde el conocimiento y la innovación generen valor para todos. Prestigiosos estudios europeos, como el Informe Draghi, nos recuerdan que ha llegado el momento de potenciar el poder transformador de nuestras universidades. Para lograrlo, necesitamos un liderazgo universitario audaz, capaz de impulsar la competitividad, fomentar la innovación y trazar nuevos caminos hacia el progreso. Esto se convierte, a la vez, en una oportunidad y un reto que, entre todos, debemos asumir con determinación.

El cuarto motivo, no sé si el más importante, pero para mí uno muy significativo, ha sido vuestro cariño y apoyo constante, desde el primer hasta el último minuto de este mandato. En cada viaje, cada reunión, cada acto en cualquiera de nuestros campus y sedes, en cualquier facultad o centro, he encontrado siempre personas que me apoyáis y animáis desde el cariño y el respeto más sinceros. Sentirse tan a gusto entre vosotras y vosotros es posiblemente la razón de mayor peso para animarme a dar este paso que me motiva tanto o más que en el anterior proceso electoral. Aunque los tres primeros motivos pudieran haber marcado el rumbo de mi decisión, estoy convencido de que sin las sensaciones aportadas por este cuarto, mucho más emotivo, afectivo y humano, mi corazón no habría encontrado el valor determinante para dar el paso que he dado.

En la situación en la que nos encontramos, creo que mi experiencia y conocimiento de la institución son garantías para afrontar este periodo y conseguir salir mucho más fortalecidos como universidad y para crecer y seguir siendo el referente de Castilla-La Mancha en cuanto al desarrollo educativo, investigador, social y económico. Creo, honestamente, que he sido un buen gestor en aquellas responsabilidades que he asumido durante mi trayectoria académica. Me avala mi gestión universitaria de más de 12 años, especialmente estos últimos cuatro como rector de nuestra Universidad, donde he trabajado con firmeza por la mejora de nuestra institución. 

Finalmente, me gustaría recalcar que pondré al servicio de esta institución mi conocimiento, compromiso y responsabilidad, junto con mi honestidad, mi independencia y mi capacidad de trabajo, como he hecho estos cuatro años. Estoy convencido de que mis cualidades, mi experiencia en gestión y mi conocimiento de la institución son merecedoras de tu confianza para poder liderar y mejorar nuestra universidad en los próximos años.